Me pide una amiga que escriba algo sobre “La gripe” y cabilando un rato se me ha ocurrido exponer la “razonable duda” que desde siempre ha corroído mi enclenque cerebelo.
¿Cuándo se puede considerar que padecemos gripe y cuándo un simple catarro o resfriado?.
Que yo sepa, no existe una prueba médica, efectuada en un laboratorio, una especie de “prueba de la rana”, donde tras examinar nuestra sangre, nuestra saliva, nuestra orina o cualquier otro fluido corporal o cuasicorporal nos diagnostiquen, sin duda alguna, que padecemos una gripe. Eso, que yo sepa, no existe. O, por lo menos, nunca lo he visto.
Y reflexionando sobre ello concluyo que la mal llamada “gripe” es algo que, simplemente, no existe. La “gripe” no deja de ser más que una simple ilusión similar a los Reyes Magos de Oriente, el Papa Noel de la Coca-Cola o el Ratoncito Pérez de los dentista.
Sin duda alguna la “gripe” es la excusa que hace girar la rueda de la economía.
Cabe preguntarse: ¿Cuánto dinero se gasta la gente en fármacos para luchar contra esa enemiga invisible que es la gripe?, ¿Cuánto dinero se gasta la gente en consultas de médicos para que le receten algo para esa “gripe”?, ¿Cuántos pañuelitos de papel venden las empresas a aquellos pobres pacientes a los que se les ha diagnosticado que padecen “gripe”?, ¿Cuántos trabajadores de nuestro país encuentran en la gripe una panacea para dejar de verle el careto al jefe durante un par de días?
Sin duda alguna, si pensamos en todo ello, es evidente que la “gripe” es el gran invento de la humanidad que, incluso supera, por mucho, a la electricidad, a la rueda o al botijo de dos pitorros.
Pero es que además, el ser humano, inconformándose con los ingentes beneficios que causa la “gripe” entre sus congéneres ha decidido extender sus “nocivos” efectos sobre el mundo animal, creando así unas nuevas “bulitas”, hermanas pequeñas, como es la denominada “gripe aviar”.
Ahora bien, como ya decía el gran Albert Einstein, “la estupidez humana no tiene límites”, pues ¿Acaso alguien ha visto a un pollo ir a la farmacia, al médico, comprar pañuelos de papel o pedir la baja?